De cómo un autor es capaz de contar su propio libro: análisis sobre el desborde de lo 

autoficcional en Los libros del agrimensor y el proyecto Los cien mil libros de 

Mario Bellatin

 

How an author is able to tell his own book: analysis on the overflow of the autoficcional in The surveyor´s books and the project Los cien mil libros of Mario Bellatin

 

Carla Gómez Lara

Universidad Austral de Chile 

Carla.g.lara94@gmail.com

 

            Resumen 

 

            En el presente artículo se pretende hacer un análisis sobre el texto Los libros del agrimensor (2016) y el proyecto Los Cien Mil Libros (2014) del autor mexicano Mario Bellatin. En estas obras se observa una escritura que bordea o expande lo autoficcional a través de las constantes referencias al propio Bellatin como autor, y a otras de sus obras. Estos cruces intertextuales permiten revisitar nociones como lo referencial y lo autobiográfico. La obra de Bellatin rompe con las formas tradicionales de entender estas categorías y plantea nuevos cruces entre la obra, la autoría, la autorreferencialidad. 

 

            Palabras clave: Bellatin, proyecto, autobiografía, autoficción, autorreferencialidad.

 

            Abstract 

 

            In this article we intend to make an analysis about the text The surveryor’s Books (2016) and the project Los Cien Mil Libros (2014) by Mexican author Mario Bellatin. In these Works we observe a writing that borders or expands the autoficcional through the constant references to Bellatin as a writer, as to other of hisworks. These intertextual crosses allow us to revisit notions such as the referential, the autobiographical and the self-fictional. Bellatin’s work breaks with the traditional ways of understanding these categories and proposes new crossings between the work, the autor ship, the self-referentiality.

 

            Keywords:  Bellatin, project, autobiography, self-fictional, self-referentiality.

 

            1. Introducción 

 

            Distintos estudios sobre la prolífera obra de Mario Bellatin coinciden en que cada texto del autor es parte de una obra mayor. Diana Palaversich (2003) menciona que: “se puede decir que hasta la fecha [el autor] escribió no varias sino una misma novela que va publicando en varias entregas” (27). Este autor evidencia la obra como un proyecto global, ya que cada texto es un elemento que tiene un propósito dentro del conjunto de su obra. 

            Esta idea de proyecto global también se encuentra presente en una obra reciente titulada Los libros del agrimensor (2016). Esta supuesta novela, si pudiéramos catalogarla como tal, narra la vida de un personaje que decide autodenominarse agrimensor, haciendo referencia a los textos de Franz Kafka que su padre le leía de niño. A pesar de que a éste personaje le causaba infinita pereza ponerse a escribir, luego de la muerte de su padre (otro agrimensor kafkiano) decide publicar nada menos que ciento cuatro mil libros.  

            Por otro lado, en el año 2012 el autor presenta Los cien mil libros de Mario Bellatin en la exposición internacional de arte Documenta 13. Dicho proyecto, tiene por objetivo recopilar todos los libros publicados por el autor y agregar aquellos que están pronto a publicarse hasta completar el número de cien mil. Este proyecto ha sido publicado en distintas fuentes, en su mayoría electrónicas, en donde se describen las características que deberán tener estos libros: “el titulo colocado en la tapa y contratapa, una estampa pegada con el nombre de Los cien mil libros, el foliado correspondiente, la huella del autor y la advertencia de “este libro no es gratuito” (s.p.).  A pesar de esta advertencia, los libros sólo serán vendidos si existen interesados en ellos, ya que el autor busca recuperar el sentido de intercambio que se establece entre el autor y el lector.

            Hemos escogido analizar estas obras puesto que ambas comparten el mismo gesto de querer publicar cien mil libros aproximadamente, más aún, cuando en el proyecto de Los cien mil libros se da cuenta sobre los temas que tratarán esos libros, resultan casi idénticos a los libros que pretende publicar el agrimensor. En este punto, pensamos que el autor tensiona las categorías de lo “verídico” y lo “ficcional” haciendo referencia en Los libros del agrimensor (obra catalogada como “ficción”) al proyecto de Los cien mil. A su vez, estos cien mil textos remiten a otras obras del mismo autor, es por ello que, revisaremos como este autor desborda nociones como lo autobiográfico, lo referencial y lo autoficcional.

 

            2. De cómo a veces es más importante publicar instructivos que libros: El desborde de los géneros

 

            Pretender analizar un texto de Bellatin como Los libros del agrimensor, podría resultar reductivo si asumiéramos que el texto está situado en el género de la “novela”, tal como aparece en su contraportada (“1. Narrativa Mexicana. 2. Novelas. I. Titulo”) 1. Al revisar las primeras páginas del libro nos encontramos con tres ensayos cortos a modo de prólogo escritos por Carlos Ríos, los cuales se titulan “Este libro trata principalmente de cómo un autor es capaz de contar su propio libro”. Seguido de ellos, se nos presenta la ilustración de un retrato oscuro de Franz Kafka que tiene por bajada “Escribir agota...” , que antecede la narración sobre la vida del personaje agrimensor que es a la vez escritor. De esta narración a modo de biografía, se desprende: “la repetición fidedigna” (Bellatin: 41) de lo que tratarían los libros escritos por el agrimensor.

            Podemos observar que si bien el libro consta de al menos tres partes definidas, como los ensayos, la biografía, y las obras aparentemente inconexas del agrimensor, las dos primeras presentan particularidades que las hacen alejarse del género en que supuestamente se sitúan. En primer lugar, los tres ensayos que prologan la obra no nos brindan respuesta sobre el enunciado con el cual se titulan, sino que hablan sobre las particularidades de la obra de Bellatin. En segundo lugar, el relato sobre el agrimensor hijo podría corresponder a una biografía que se narra entrecortada en pequeños fragmentos textuales que no superan las cinco líneas. Sin embargo, cuando se nos cuenta sobre los libros del agrimensor escritor, podemos observar que, la biografía comienza a desdibujarse puesto que las obras brevemente planteadas corresponden a textos de Bellatin, por ende, podría tratarse de una autobiografía. Entendemos autobiografía desde su acepción amplia, es decir, como una vida escrita por su propio protagonista. Siguiendo a Diana Diaconu (2015) consideramos que lo definitorio de la autobiografía no es la identidad real del autor ni el género concebido de manera estática, sino el contrato de lectura que el autor, como sujeto responsable de la enunciación, cierra con el lector. En este sentido, entendemos a la autobiografía como un género flexible al ser categoría histórica (30). Sin embargo, la característica primordial de la autobiografía en la cual el autor, el narrador y el personaje presentan la misma identidad, se encuentra trasgredida en la obra de Bellatin porque, hasta el momento, no podemos igualar la identidad del autor con la del agrimensor. 

            A continuación, veremos como en Los libros del agrimensor se desborda lo autobiográfico a través de los distintos juegos referenciales que se realizan. Esto incluye tanto la obra de Franz Kafka, como con sus propias obras y mecanismos de escritura. 

 

            3. Autobiografía o narrativas de autoficción

 

            La trasgresión del discurso autobiográfico parece no ser una novedad en la obra del autor. En efecto, Ángeles Donoso (2007) en Yo soy Mario Bellatin y soy de ficción menciona que el discurso autobiográfico es fundamental para comprender la forma en que el autor se mueve en un borde de éste género y es capaz de borrar todo tipo de normativa. Este punto resulta importante de observar en Los libros del agrimensor, ya que el personaje estaría contando Los cien mil libros de Mario Bellatin, pero se trasgrede lo autobiográfico al situar sus posibles obras como libros de un personaje. Siguiendo a Diaconu, el autor rompe con el primer criterio de índole pragmático de la autobiografía:  “la identidad entre el nombre del autor y el nombre narrador-protagonista” (34). Sin embargo, no debemos olvidar que la identidad del personaje como agrimensor no es tal, dado que decide denominarse agrimensor por la obra El castillo de Kafka 2. 

            La obra El castillo (1926) publicada póstumamente, se considera inconclusa puesto que el autor murió antes de que pudiera terminarla. El protagonista de esta obra conocido como el agrimensor K. llega a una aldea encomendado por las autoridades de un castillo al cual se le hace imposible acceder. Supuestamente se le ha encomendado un trabajo, pero no logra saber de qué se trata ni para quien trabaja. Incluso, lo que se suponía era el castillo: “no era ni un viejo castillo medieval ni un nuevo edificio suntuoso, sino una extensa construcción consistente en unos pocos edificios de dos pisos situados muy próximos unos de otros. Si no se hubiera sabido que era un castillo, se habría tenido por una pequeña ciudad” (Kafka: 7).

            Con lo expuesto, apreciamos que existen algunas coincidencias entre el personaje kafkiano y el personaje de Bellatin como lo es su anonimato. Mientras que en Bellatin el personaje no lleva nombre propio, en Kafka el personaje se identifica sólo con la inicial de su apellido “K”. Por una parte, Kafka nos presenta una obra inconclusa en la que el personaje no ejerce la agrimensura, asimismo, el agrimensor de Bellatin afirma no serlo. Por otra parte, ambas obras tratan sobre la imposibilidad, mientras que el agrimensor K. no logra su objetivo, el agrimensor de Bellatin anuncia la imposibilidad de escribir cien mil libros puesto que aparte de ser un escritor perezoso, quienes publicarían su obra (“los notables” como se señala en la obra) lo abandonan y: “nunca más volvió a hablarse del asunto en el poblado” (41). Atendemos a que esta primera referencia a la obra kafkiana nos está hablando sobre la imposibilidad de narrar (“Escribir agota…” se menciona en la Fig.1), que en el personaje de Bellatin se expresa como un escritor: “incapaz de hacer coincidir sujeto con predicado” (10). 

 

Fig. 1. Escribir agota… 

Franz Kafka

 

            Dicha imposibilidad, también es aplicable a la complicación de fijar en un solo género la obra de Mario Bellatin. Afirmamos por un lado, que no es posible situarla como una autobiografía, dado que, no coinciden las identidades del autor y el personaje. No obstante, el personaje no es un agrimensor sino un escritor que pretende escribir lo mismo que su autor. En este sentido, podríamos estar tratando con una autoficción, no sólo: “vista como una autobiografía escrita con las posibilidades de ficción o una variante postmoderna de la autobiografía” (Diaconu: 35), sino desde su ambivalencia: “sobre la construcción del yo, de un narrador-protagonista que es y a la vez no es el autor” (Diaconu: 50). Se trataría de un yo narrativo que reúne las características del sujeto autobiográfico y del sujeto ficcional. 

            Coincidimos con Donoso quien al discutir sobre lo autobiográfico y lo autoficcional en la obra El Gran Vidrio, nos argumenta que Bellatin: “escribiría autoficciones, es decir, ficciones basadas en fragmentos de su vida, y que las inconcordancias o incoherencias entre lo narrado por los personajes y su propia vida se explicarían desde la ficción (...) Sin embargo, la enunciación de la mentira en las narraciones de Bellatin abre nuevas interrogantes” (99).  Esta enunciación de la mentira, es aplicable tanto al personaje que se dice agrimensor, como al narrador que nos va contando la biografía del agrimensor y nos pone como prueba de verificación (siguiendo a Diaconu) ilustraciones borrosas que a menudo se alejan de lo mimético. 

 

            4. Las ilustraciones como ruptura del pacto referencial

 

            En lo que parecía ser una biografía o una autobiografía en Los libros del agrimensor, el autor nos pone como pruebas de verificación imágenes que corresponden a ilustraciones oscuras y borrosas. Por ejemplo, cuando se nos cuenta que el agrimensor hijo siguió habitando su casa después de que el agrimensor padre muere, se menciona que: “ambos son parecidos” (15), luego en la siguiente página se sitúa la siguiente ilustración (Fig.2) que si bien puede tomarse como una prueba de verificación es ciertamente la enunciación de una mentira.  

 

Fig. 2. Agrimensor padre luego de leer por tercera vez a Kafka.

 

            Este gesto resulta ser una particularidad en la obra de Bellatin, si bien en otras obras se juega con la visualidad, esto es realizado por medio de la fotografía. Siguiendo a la investigadora Valeria De los ríos (2015), pensamos que la fotografía fue por mucho tiempo considerada como el modo dominante más directo a lo real, ya que no corresponde a una imitación de un objeto sino a su huella que desde una perspectiva barthesiana no se puede negar que: “la cosa ha estado allí” (5). Sin embargo, esta aseveración ha sido cuestionada por Bellatin al presentarnos fotografías desenfocadas y borrosas que pretenden ser prueba de lo verdadero. En relación a los textos que acompañan las fotografías, De los Ríos afirma que en obras como Las dos Fridas (2008) y Los fantasmas del masajista (2009), estas se alejan del referente e incluso de su indexicalidad al situar: “por ejemplo, una fotografía en color de un agujero en el concreto tiene una leyenda que reza: Lugar vacío dejado por la pierna mutilada” (8).

            Este alejamiento de la imagen como referente de lo que narra el texto, es también un aspecto a considerar en Los libros del agrimensor. Incluso, puede ser un aspecto más relevante, puesto que, en la obra estas imágenes son ilustraciones que a diferencia de la fotografía no cabe duda de que son creación e interpretación. Sin embargo, en estas ilustraciones se realiza el mismo gesto expuesto por De los Ríos, debido a que se alejan del paradigma representativo al estar acompañadas de textos como: “30- Par de chillidos que lanzó el hombre de la piel de látex” (61) que relacionan a la ilustración del libro número 30 del agrimensor (Fig. 3).

 

Fig. 3. Portada libro 30

 

            Evidentemente, la imagen no puede representar lo que el texto menciona porque, siguiendo a De los Ríos, no pretende ser siquiera referencial ya que el texto que la acompaña no tiene un referente al que se pueda acceder (“un par de chillidos”). En efecto, este alejamiento del paradigma representativo que argumenta De los Ríos en las fotografías de Bellatin también está presente en esta obra ilustrada. Aseveramos que el autor juega con la referencialidad entre texto e imagen, a su vez que rompe con el pacto referencial en la medida en que malversa la ilustración como prueba de verificación tanto de lo vivido por el agrimensor, como lo supuestamente escrito por él (portadas de sus libros). Esta ruptura del pacto referencial es una trasgresión al género autobiográfico.

            Cabe mencionar que en algunos casos las ilustraciones se independizan del texto, por ejemplo, el mapa situado en el inicio del libro. Esta ilustración que se presenta antes de los ensayos que introducen la obra, se relaciona en parte a un trabajo de agrimensura, en la medida en que es la representación de una identidad territorial. Sin embargo, se asemeja más a un trazado de calle sin mayor prolijidad cartográfica. En esta ilustración se nos enuncia los espacios que supuestamente van a aparecer dentro de la obra. Efectivamente, aquí existiría un pacto entre autor y lector que al parecer no se rompe pues este mapa ilustra el microcosmos 3 de la narración. Sin embargo, su poca “calidad” en tanto mapa, no puede considerarse como una prueba de verificación. Destacamos la existencia de estas “casas notables” que no se encuentran dentro de la narración, por lo cual, esta ilustración se independiza del texto escrito (Fig.4) .

 

Fig. 4. Mapa de los lugares descritos 

en Los libros del agrimensor*.

 

 

            5. El desborde de lo autoficcional en Los libros del agrimensor y el proyecto Los cien mil libros de Mario Bellatin

 

            En Los libros del agrimensor el autor juega con la referencialidad entre texto e imagen y rompe con el pacto referencial al darnos pruebas de verificación que son más bien otras formas de enunciar la falsedad de lo escrito. En este sentido, aún podríamos suponer que estamos tratando con una obra de autoficción, recordamos que según Diaconu, este género presenta un “yo narrativo” que reúne las características del sujeto autobiográfico y del sujeto ficcional. 

            Podemos observar que en la obra Los libros del agrimensor lo único que nos une al sujeto autobiográfico son los escritos que el personaje dice que va a publicar, las cuales remiten a obras del autor empírico, por ejemplo: “73 – El escritor que inventa con la palabra un Moridero acaba recluido en un lugar semejante” (79). Este espacio del Moridero corresponde a la obra Salón de Belleza (1994), si bien recordamos, es un espacio destinado a enfermos terminales. Asimismo, se alude a otras obras que no corresponden solamente a libros sino a performance que el autor ha realizado, como el Congreso: Escritores duplicados: Narradores mexicanos en París, al cual asistieron los “dobles” de Margo Glanz, Salvador Elizondo, Sergio Pitol y José Agustín, quienes hablaron y respondieron preguntas como si fueran los escritores. En la obra se refiere a esta performance como: “33- Un evento de carácter social donde los asistentes no son quienes se supone que son sino dobles contratados para que se hagan pasar por ellos” (61) 4. 

            Diaconu nos señala que la autoficción es un fenómeno complejo y plural (49), también nos asevera que en este género se anuncia el carácter dual en que: “ninguno de los dos pactos, autobiográfico y ficcional, está sometido a principios de funcionamiento ajenos, propios del otro pacto, sino que ambos se encuentran en una relación de coordinación” (62). No obstante, una característica fundamental de la autoficción es la evidencia de la presencia del autor-creador que antes se ocultaba en la tradición realista. En este punto, consideramos que en Los libros del agrimensor se tiende a ocultar su presencia, ya que una de las maneras en que la autoficción exhibe al autor- creador es identificándolo en el texto con el autor empírico. Por el contrario, en Los libros del agrimensor no se presenta el nombre del autor dentro de la narración.

            Por otro lado, el nombre de Mario Bellatin sí está presente en el proyecto de Los cien mil libros. Este proyecto que es ampliamente difundido en la web, en varias de sus versiones se asume como un proyecto realizable. No pretendemos discutir si el autor puede ser capaz o no de llevar a cabo dicho proyecto, sino más bien advertimos que el autor está jugando con las categorías de lo ficcional y lo real. En este sentido, en una de las publicaciones sobre Los cien mil se menciona que: “se trata también de una empresa que carece de la tradicional carga editorial. /De una empresa fantasma /vacía e ilegal” ( Dossier: s.n.). Nuevamente nos encontramos ante una característica que desborda lo autoficcional, si pensamos esta categoría situada dentro de la narrativa 5.  

            En Los libros del agrimensor podría aplicarse lo que Diaconu considera como propio de la autoficción que es “una doble superación”. Es decir, una superación de los límites de la autobiografía por las posibilidades novelescas, ficcionales y los límites de la novela al recurrir a un discurso no ficcional, como lo es el autobiográfico. Sin embargo, en la obra de Bellatin el autor está enmascarado bajo el personaje del agrimensor que no presenta otra relación autobiográfica más que la referencia a las obras del autor empírico. De este modo, un lector que se sitúa por primera vez en una obra de Bellatin, no será capaz observar estas referencias y por tanto no podrá relacionarlo siquiera con el género autobiográfico. En este sentido, no se cumple con una de las características principales del género: “en la autoficción, el yo no se disimula ni se disfraza” (Diaconu: 62-3). 

 

            6. Conclusión

 

            En este artículo analizamos principalmente cómo en la obra Los libros del agrimensor, la narrativa de Mario Bellatin tensiona cualquier norma genérica, principalmente lo autobiográfico e incluso lo autoficcional. Esto se debe a que, nos encontramos ante una propuesta estética que niega estabilizarse o sostenerse bajo una norma. Asimismo, afirmamos que estamos ante una escritura que se resiste a todo tipo de especificidad. De este modo, el propio autor ha dicho en algunas entrevistas que sus escrituras retroceden o avanzan pero no pretenden quedarse estáticas 6. Cabe pensar que podríamos estar dentro lo que Florencia Garramuño (2015) considera como una práctica de la no pertenencia, en la medida en que se cuestionan constantemente nociones como la especificidad e identidad. En palabras de la autora: “estas prácticas parecen compartir un mismo malestar frente a cualquier definición específica o cualquier categoría de pertenencia en el cual cómodamente instalarse” (19).

            El proyecto Los cien mil libros de Mario Bellatin publicado en varios sitios de internet, pone en tensión los géneros referenciales puesto que presenta características que lo acercan a lo ficcional. Ambas obras podrían evidenciar la indistinción de la realidad y la ficción anunciada por Josefina Ludmer (2006). En estas literaturas “todo es realidad y ésa es una de sus políticas. Pero no la realidad referencial verosímil del pensamiento realista y su historia desarrollista [la realidad separada de la ficción], sino la realidadficción producida y construida por los medios” (s.n). 

            Finalmente, reafirmamos nuestra postura en que estas escrituras se niegan a ser clasificadas como géneros estables, no sería conveniente pretender leer estas obras como netamente autoficcionales ya que el proyecto editorial de Los cien mil escaparía a la ficción. Ambas categorías, referencial y ficcional, se trasgreden o se desdibujan. Lo que está claro, es la complejidad de estos proyectos estéticos que tanto en Los cien mil libros, como en Los libros del agrimensor, el autor: “comienza a experimentar con la idea antes que con la cosa misma” (Bellatin: 83), generando expectativas en estos breves textos sobre lo que sería su gran obra. Lo indiscutible es que en cada uno de estos textos el autor nos hace repensar sobre qué es en la actualidad lo literario.

 

 

Bibliografía 

 

Bellatin, Mario. 2016.  Los libros del agrimensor. Santiago de Chile: RIL Editores.

Bellatin, Mario. 2005.  Obra Reunida. México: Alfaguara.

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De los Ríos, Valeria. 2015. “Analogías: Fotografía y literatura en Mario Bellatin.” Trans- Reveu de littérature générale et comparée, pp.1-14.

Diaconu, Diana. 2013. “Capítulo I: El pacto narrativo de la autoficción.” Fernando Vallejo y la autoficción. Coordenadas de un nuevo género narrativo. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, pp. 27-72.

Donoso, Ángeles. 2007. “YO SOY MARIO BELLATIN Y SOY DE FICCION” O EL PARADOJICO BORDE DE LO AUTOBIOGRAFICO EN EL GRAN VIDRIO.” Washington University in St. Louis, pp. 96-110.

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Garcia, Javier. 2018. “Mario Bellatin: “Quiero que mi obra sea un solo libro””. La Tercera. 2014. La Tercera. 19 Ago. 2018. Disponible en: http://www2.latercera.com/noticia/mario-bellatin-quiero-que-mi-obra-sea-un-solo-libro/.

Garramuño, Florencia. 2015. Mundos en común. Buenos Aires: Fondo de cultura económica.

Kafka, Franz. 2014. El castillo. Freeditorial.

Ludmer, Josefina. 2006. “Literaturas posautónomas”. Disponible en: https://palabraimageninfod.files.wordpress.com/2015/07/literaturas-postautc3b3nomas-ludmer.pdf

Revista Hispanophone. 2017. “Conferencia de escritor Mario Bellatin: “Escribir sin escribir””. 

Youtube. 14 Feb 2017.  Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=B8_2cbKsY1A

Palaversich, Diana. 2003. “Apuntes para una lectura de Mario Bellatin”. Chasqui Vol.32 n° 1. mayo, pp. 25-38.

_______________. 2005. “Prólogo” En Mario Bellatin Obra Reunida.

Premat, Julio. 2005. “El autor: orientación teórica y bibliográfica”, Cahiers de LI.RI.CO, 1, Disponible en: http://lirico.revues.org/824 ;DOI : 10.4000/lirico.824

Thays, Iván. 2018. “Los cien mil libros de Mario Bellatin. Blog El País. 2012. Prisa. 11 ago 2018 http://blogs.elpais.com/vano-oficio/2012/03/los-cien-mil-libro-de-mario-bellatin.html.

 

 

 

 

1 Se advierte aquí la existencia de cierta pluralidad en la obra al mencionar las “novelas”, que supuestamente podríamos encontrar en el libro.

2 Pensamos que es pertinente una investigación mayor sobre la obra de Kafka en Bellatin, sin embargo, considerando la extensión de nuestro estudio sólo haremos mención de su importancia frente al objetivo que nos convoca.

3 Esto puede ser entendido como la búsqueda de un pequeño universo paralelo el cual se sostiene con sus propias leyes. Esto ha sido planteado en más de una ocasión por el propio Mario Bellatin. Véase algunas entrevistas al propio autor: Conferencia de escritor Mario Bellatin: “Escribir sin escribir” (Université de Montréal, enero 2017).

* Se lee de arriba hacia abajo: Taller de carpintería, casa agrimensores, casa notable 2, casa notable 4, casa notable 3, la imprenta, la funeraria, oficinas de jubilación, casa notable 1, casa forastero.

4 Asimismo, varios de los pequeños textos que el agrimensor da a conocer, hacen alusión a otras obras como, Los fantasmas del masajista (2009) que en vez de un loro se menciona “78- la muerte de un canario puede ser producida al prender de pronto la luz” o “7- Sentencia: el dolor es sólo un instante y su persistencia su representación”, cuyo enunciado investigamos que se encuentra en la obra Disecado (2011). Otro caso interesante, es la referencia sobre el libro mismo“19-Un padre y un hijo de apariencia muy parecida, deciden autonombrarse agrimensores como señal de prestigio social”. Posiblemente, un lector que tenga conocimiento sobre la obra completa de Bellatin podría observar muchas otras referencias que las hasta aquí expuestas.

5 Cabe destacar que, el proyecto de Los cien mil publicado por la revista Dossier n°17 presenta otras características interesantes como es el hecho de que no parece estar escrito como un artículo de web, ya que, la prosa se ve cortada y la información aparece como versificada. Es por ello que ocupamos el signo “/” para identificar los cortes de la escritura. No obstante, no podemos asegurar si esto se trata de una característica planeada por el autor o un error en el formato de la web. 

6 Tampoco está de acuerdo con que su escritura sea llamada literatura “pues entonces habría que definir qué es y que no es literatura”. De este modo, hemos evitado dentro de nuestras posibilidades referirnos a la obra de Bellatin como literatura. Véase: https://www.youtube.com/watch?v=_JxYmb1Rc0U&t=1261s

 

 

 

 

 





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