Los marcadores discursivo-conversacionales de más alta frecuencia en el español de Valdivia (Chile) *

 

The most frequent discourse markers in Spanish Valdivian speech

 

 

 

María Teresa Poblete B.[1]**

 

* Resultados parciales del Proyecto FONDECYT 940856 y S-95-10 de la Universidad Austral

de Chile, Valdivia.

 

            Resumen

 

            Este estudio tiene como propósito la identificación de los marcadores de uso más frecuente en la conversación. Su identificación adhiere a los supuestos teóricos de Schiffrin (1986) y Fuentes (1996) y se atiende a los valores discursivos y al nivel de la realización de los marcadores dentro del discurso. Los datos analizados corresponden a una muestra representativa de hablantes de Valdivia en situación de entrevista semiformal (Cepeda et al. 1988). Los extractos de conversación presentados dan cuenta no sólo de la importancia de estos ítemes léxicos en interacciones comunicativas -que consideran sus valores, nivel de realización y frecuencia de uso-, sino que además de la metodología de análisis.

 

            Abstract        

 

            This paper deals with Spanish discourse markers as viewed by Schiffrin, 1986 and Fuentes 1996. The aim of this study is to show the most frequently used markers, their discourse values and their level of realization within discourse. The data analyzed was taken from a representative sample of Valdivian speakers in an interview situation (Cepeda et al. 1988). The extracts of conversations presented account for the importance of these lexical items in communicative interactions regarding their values, level of realization, and frequence of use, as well as the methodology used for the analysis.

 

 

            1. Introducción

 

            Una de las tendencias de la lingüística actual es acercar el análisis a la lengua cotidiana, y la mejor manera para hacerlo es desde una perspectiva supraoracional. Es decir, un análisis a nivel de discurso. Esto porque los hablantes no se comunican en oraciones sino que relacionan enunciados, o parágrafos (Hernández, 1995), incluso manteniendo una conexión estrecha entre interlocutores. Por eso es que se reconoce que hay una gran cohesión en el discurso. Algunas de estas funciones cohesionadoras son realizadas por ítemes léxicos difíciles de encasillar dentro de la sintaxis tradicional, por lo que se les ha llamado muletillas, elementos de inicio de conversación, o locuciones adverbiales, y no se sabe muy bien dónde colocarlos en los análisis sintácticos. Sin embargo, entre los analistas del discurso el estudio de estos ítemes lexico-semánticos ya ha ganado su lugar en la descripción de la organización del discurso tanto oral como escrito en distintas lenguas, y se les conoce más corrientemente como “marcadores discursivos”.

            Los primeros en usar la denominación marcador (“marker”) fueron Sinclair y Coulthard (1975) al analizar interacciones en la sala de clases. Posteriormente, Schiffrin (1986) los denomina marcadores discursivos (“discourse markers”), y los describe como elementos de soporte de las unidades de habla, destacando la dependencia secuencial de ellos a nivel de discurso. Stubbs (1983) ya había ejemplificado varios modos de dependencia secuencial de adverbios y conjunciones, señalando que tales partículas no podían ser comprendidas con explicaciones puramente sintácticas referidas a la oración, ya que ellas tienen una función secuencial de relacionar las unidades sintácticas y acomodarlas dentro de un contexto discursivo textual. Dentro de este ámbito se enmarcan numerosos estudios, donde los marcadores reciben denominaciones como “conectores pragmáticos” (Briz, 1993 y 1994), “puntores” (Vincent, 1993), “enlaces supraoracionales” (Fuentes, 1987), “operadores discursivos” (Casado, 1991), entre otros. Todas estas denominaciones ya por sí solas constituyen la descripción de la funcionalidad de estos elementos en el discurso.

            En el estudio del habla urbana de Valdivia iniciado por Cepeda et al. (1988), se ha dado espacio al estudio de estas marcas conversacionales y se ha proporcionado evidencia que establece la importancia de estos elementos lingüísticos en la construcción y cohesión del discurso. Se ha observado, además, que hay marcadores que son claves para descubrir la intencionalidad del hablante, así como reveladores de la carga modal de las proposiciones semánticas que contiene el discurso conversacional (Poblete, 1995 y 1996, Cepeda y Poblete 1996 y 1997, Poblete, 1997 a y b).

            Este trabajo tiene por objeto presentar los marcadores discursivo-conversa-cionales de uso más frecuente en el habla de la ciudad de Valdivia (Chile), considerando los valores discursivos y el nivel de realización de estos elementos en el discurso oral, en situación de entrevista semiformal y a partir de una muestra representativa de los hablantes de la ciudad de Valdivia (Cepeda et al. 1988).

 

2. Valores y nivel de realización de marcadores

 

            El análisis de aquellas unidades identificadas como marcadores nos llevó a distinguir tres grupos. El primero está constituido por los llamados relacionantes supraoracionales (Fuentes, 1996) con distintos contenidos relacionales: adición, oposición, causalidad, ordenadores u organizadores de la materia discursiva (ordenadores en general, enumerativos, conclusivos, iniciadores y continuativos), y los reformuladores (explicación o precisión, corrección, recapitulación y/o conclusión, particularización y/o ejemplificación) y que identificamos con (R). Un segundo grupo, los apelativos/interactivos, que comprenden ítemes gramaticalizados o lexicalizados por el uso, destinados a mantener el contacto entre los interlocutores, y está constituido por elementos apelativos e interjecciones colaborativas (generalmente fáticas) con el interlocutor y que identificamos con (A), además de vacilaciones verbalizadas como eh..., ¿mmh? que fueron incluidas en este grupo por considerarse que tienen el mismo valor interactivo que las unidades léxicas que lo conforman. Y un tercer grupo que hemos llamado marcadores de modalidad (M), para caracterizar a aquellas unidades que son marcas de subjetividad individual al modalizar la evidencia, además de realizar conexión en el texto (Poblete, 1997a).

            Los marcadores se realizan en tres niveles del discurso. En el nivel interdiscursivo, los marcadores apuntan a los hablantes, es decir, son elementos que sirven para mantener la relación hablante-oyente, para enlazar pregunta con respuesta, o iniciar respuesta. Además, colaboran en mantener la conversación, y/o terminar el intercambio. En el nivel microestructural, el marcador aparece conectando dos enunciados, mientras que en el nivel textual el marcador relaciona y conecta enunciados dentro de un turno de conversación o establece relaciones con enunciados en turnos anteriores.

 

Ejemplificación

 

            En los siguientes ejemplos, A caracteriza a quien entrevista y B a quien es entrevistado(a). Las líneas oblicuas indican las pausas. Los ítemes léxicos en negritas corresponden a los marcadores en análisis.

(1)        (Mujer adulta del estrato alto)

            A: ¿Qué hacen actualmente tus hermanos?

            B: Mi hermana / está con beca Pinochet del setenta y tres / primero estuvo en México / después en Estados Unidos / y ahora está en España / y .../ mi hermano / en cuanto salió Allende / porque.../ tengo una hermana que es de extrema izquierda / y un hermano que es de extrema derecha/

 

(2)        A: Ah / bueno/

            B: Entonces yo estoy en el medio/

 

(3)        A: Ya

            B: Pero eeh.../ mi hermano salió Allende / y se mandó a cambiar a Alemania / incluso tiene en este momento la nacionalidad alemana.

 

(4)        (Joven del sexo femenino y del estrato alto)

            A: ¿Por qué te gusta más vivir en esta casa?

            B: Porque/ para empezar/ el lugar es muy bonito/ es tranquilo/ y el ambiente que uno tiene/ las amistades / son... son muy entretenidas / y uno ya tiene su ambiente ahí / entonces está totalmente ambientada la persona/

 

            El marcador y... en (1) aparece como un ordenador de continuidad, es decir, una especie de relleno para no descontinuar el discurso. Porque en (1) entre pausas, como generalmente se realizan los marcadores, es usado por la hablante para reformular. Es decir, quiere explicar cómo es esto que una hermana esté exiliada por un gobierno, mientras su hermano se haya que rido ir de Chile porque Allende había salido de Presidente. Entonces en (2) aparece como un ordenador conclusivo, derivado de la intención de la hablante de expresar que debido a que sus hermanos están políticamente en los extremos ella está en una posición intermedia, lo que por lo demás es una conclusión de su subjetividad. En (3) el turno de conversación de la entrevistada se inicia con pero, indicación de que la hablante desea introducir una relación de contraste entre una hermana que se fue de Chile expulsada, en oposición al hermano, quien “se mandó a cambiar”. En este mismo extracto (3) la autora del texto podría haber dicho:

 

“Apenas salió Allende mi hermano se fue a vivir a Alemania y posteriormente obtuvo la nacionalidad Alemana”. Sin embargo, los sentimientos que esos hechos provocan en ella, la hicieron separar “mi hermano salió Allende”, un hecho político, de la reacción del hermano, es decir, del hecho de irse del país. Y es usado para unir estos dos hechos, pero esta conexión tiene una connotación secuencial, un hecho y después otro. Por otro lado, incluso no solamente añade más información, relación aditiva, sino que, por un lado, soporta la carga modal del enunciado anterior, “se mandó a cambiar a Alemania”, y por otro tiene un valor fórico al remitir al hecho de que adquirió la nacionalidad alemana.

 

            En el extracto (4) los marcadores son ordenadores del discurso. Para empezar, marca el inicio de la parte informativa del texto, en este caso la argumentación respecto al por qué le gusta el barrio a la entrevistada. Este inicio es tiempo discursivo diferente al tiempo real que se indica con primero, después, y ahora en (1). El marcador y aparece dos veces como ordenador discursivo, contribuyendo a la progresión en la argumentación, semejante a entonces. Sin embargo, este último tiene además un valor fórico, porque remite a la conclusión o evaluación final “(...)está totalmente ambientada la persona”.

Todos los marcadores usados por los hablantes en (1), (2), (3), y (4) ocurren en el nivel textual porque contribuyen a la organización de las partes del texto relacionando enunciados, ya sea uniéndolos o contribuyendo a la ordenación progresiva de la información o argumentación.

 

5)         (Mujer de la tercera edad y del estrato alto)

            A: ¿No encuentra que esta casa es muy grande como para Uds.?

            B: Mire/ eso sí pero/ le diré que / dónde voy a encontrar una casa a orillas del río / que me dé esta vista que estamos acostumbrados/ ¿ah?/

 

(6)        A: ¿Usted perdió algunas habitaciones para el terremoto?

            B: No/ lo que ... se perdió/ fue gran parte de la bodega/ porque la calle se rellenó tanto/ ¿mmh?/ no ve que se hundió el terreno/

 

(7)        (Mujer adulta del estrato bajo)

            A: ¿No la miraron bien?

            B: No/ (...) / ellos supieron aprovechar lo que mis papás les daban/ ¿ve?/

 

(8)        A: ¿Usted cuánto tiempo alcanzó a durar casada?

            B: Veinti.../a ver.../ veinticinco años más o menos/

 

En los extractos (5), (6), (7) y (8) las hablantes usan distintos marcadores interactivos/ apelativos cuya función es el mantenimiento del intercambio. Por lo tanto, todos se realizan en el nivel interdiscursivo, es decir, apuntan a los hablantes, no a las partes del texto. Se observa el uso de formas verbales lexicalizadas por el uso, como sucede con mire, usado como iniciador, no ve que, ¿ve? y a ver... para mantener el contacto, o para chequear seguimiento durante el turno, al igual que ¿ah? y ¿mmh?

 

(9)        (Mujer adulta del estrato bajo)

            A: ¿Y eso dónde queda?

            B: Queda en la Zona Central digamos / entre San Felipe y Llay Llay por ahí / entre San Felipe y Calera digamos / un pueblito /

 

(10)      A: ¿Y Ud. se ve ahora con su familia?

            B: (...) / y mi familia se desligaron de mí / porque dijeron que yo fui porfiada / que no sabía en quién me fijaba / y bueno poh/

 

(11)      (Joven del sexo femenino y del estrato bajo)

            A: ¿Dónde estudias?

            B: Bueno en el Liceo de Niñas/ en el primero D / ahí estudio poh/

 

(12)      (Joven del sexo masculino y del estrato alto)

            A: ¿Y por qué te gusta Alf?

            B: Una / una / que es algo liviano/

            A: ¿Y qué es lo que es liviano?

            B: Alf/claro/

 

(13)      A:¿Qué es lo que tiene que te gusta tanto?

            B: No sé/ es difícil decirlo/ la manera de representarlo/ no sé/ (...)

 

(14)      (Mujer adulta del estrato bajo)

            A: ¿Por qué su mala suerte?

            B: (...) Primero llegamos a un fundo que está / no sé hacia el lado de Corral / no sé unas partes por ahí / llamado San Ramón el fundo / (...)

 

Los marcadores digamos, poh, claro y no sé presentados en los extractos (9)-(14) han sido considerados marcadores de modalidad y ocurren en el nivel textual porque afectan a lo que el hablante dice. En (9) digamos y en (10) poh refuerzan y cierran el enunciado. En (12) claro indica cuál es el tema de conversación, Alf. En cambio en (13) y (14) no sé modalizan la evidencia. Los hablantes muestran cierta cautela respecto de lo que están diciendo, no quieren mostrarse categóricos (13), o indicar que lo que se dice es exactamente así (14).

 

3. Marcadores de más alta frecuencia

 

            Nuestros datos indican que los relacionantes supraoracionales (R) representados en los cuadros 1, 2, y 3 constituyen el 67% de los marcadores usados por los hablantes para organizar y estructurar su discurso. Dentro de ellos, la más alta frecuencia de uso la constituyen los marcadores de adición y ordenadores discursivos. El conector y es el más usado para establecer la relación de adición. Para marcar la relación de oposición, el marcador más usado resultó ser pero, y para indicar relaciones causativas porque y así (es) que. Entre los ordenadores u organizadores del discurso sobresalen después como ordenador general, entonces con contenido relacional de conclusividad, y... como continuativo y o como enumerativo. El tercer contenido relacional más importante realizado por los marcadores es el de reformulación, donde sobresalen o sea, para precisar y corregir seguido de pero, y el marcador y bueno para recapitular y concluir.

 

 

Cuadro 1

Distribución de marcadores de acuerdo a contenidos relacionales.

Frecuencia (n) y proporciones (p)

 

 

Cuadro 2

Distribucion de marcadores de acuerdo a contenidos relacionales.

Frecuencia (n) y proporciones (p)

 

 

 

Cuadro 3

Distribución de marcadores de acuerdo a contenidos relacionales.

Frecuencias (n) y proporciones (p)

 

 

Los marcadores apelativos/interactivos (A) constituyen el 20% de los marcadores usados en la interacción comunicativa. De entre ellos sobresalen, eeh..., bueno, mmh, claro y ¿a ver? como los más frecuentemente usados para iniciar una respuesta, o turno de conversación (cuadro 4). Durante el turno los hablantes emplean marcadores para mantener un contacto más estrecho entre interlocutores. De entre éstos sobresalen el uso de ¿ah? y ¿mmh? como para ir asegurándose la aprobación o el seguimiento del interlocutor. En ocasiones el interlocutor quiere demostrar el interés dando como resultado interjecciones colaborativas, de entre las cuales sobresale el marcador claro. Cuando se produce vacilación dentro del turno el marcador más frecuente es eeh...

 

Cuadro 4

Distribución de los marcadores apelativos/interactivos

Frecuencias (n) y proporciones (p)

 

 

 

Cuadro 5

Distribución de marcadores de modalidad.

Frecuencias (n) y proporciones (p)

 

 

4. Polivalencia de los marcadores más frecuentes

 

            Entendemos por polivalencia el hecho de que el mismo marcador se realiza con distintos valores discursivos. En los cuadros, 1, 2, y 3 se puede observar cómo la m

isma unidad léxica aparece en distintas distribuciones, es decir, con distintos valores o contenidos relacionales, como se comentó en el caso de y usado para señalar adición y continuidad. Asimismo, pero no sólo es usado para establecer relaciones de oposición, sino además con contenidos relacionales de adición, y en la reformulación para precisar, corregir y recapitular. Así es que o su versión abreviada así que no sólo se observó marcando la relación de causalidad, sino que además como ordenador y reformulador conclusivo. Porque sobresale como marcador de relación causativa, y además, fue usado como continuativo. Por lo tanto, los marcadores (R) y, pero, porque, así es que (o así que), después, entonces y o sea, que fueron señalados como los más frecuentes en este grupo, son todos polivalentes.

            Al igual que en el caso de los marcadores (R), los marcadores (A) más frecuentes se usan con distintos valores (cuadro 4). Mmh es iniciador de respuesta, y al mismo tiempo se usa dentro del turno para no perder el contacto con el interlocutor. Lo mismo sucede con eeh... El marcador claro se usa al inicio del turno para indicar una disposición a responder, mientras el hablante se da tiempo para lo que va a decir, pero además, como ya se ha señalado, se utiliza para colaborar con el interlocutor. El marcador ¿a ver? es usado por los hablantes tanto al inicio de un turno como durante el turno, para darse tiempo para pensar y organizar la entrega de información. Bueno aparece al inicio del intercambio y además durante el intercambio, para no perder el contacto. Este último marcador se cuenta, además, entre los ordenadores de la materia discursiva con contenido relacional conclusivo y continuativo (cuadro 2).

            De entre los marcadores (M) el más polivalente es claro, ya que se usa tanto de apoyo a una opinión como de enfatizador. Asimismo, este marcador se realiza como continuativo, en ocasiones precedido de y, entre los relacionantes ordenadores del discurso (cuadro 2), y entre los apelativos/interactivos (cuadro 4).

 

            5. Consideraciones finales

 

            En los cuadros (1)-(5) aparecen 75 unidades léxico-semánticas identificadas como marcadores discursivo-conversacionales, con un total de 3.151 realizaciones distribuidas según sus valores discursivos. Sin embargo, hemos visto que son sólo algunos de ellos los de uso más frecuentes, los polivalentes, es decir, los que son usados con distintos valores discursivos.

Podemos concluir diciendo que se ha destacado la importancia de estas marcas discursivo-conversacionales en el intercambio comunicativo en razón a su funcionalidad, nivel de realización y frecuencia de uso. Los extractos de conversación han provisto la evidencia de su presencia en el habla real, así como la metodología empleada para su análisis.

 

Bibliografía

 

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Nota a “Los marcadores discursivos- conversacionales de alta frecuencia en

el español de Valdivia (Chile)”

 

 

            El análisis del discurso que circula en la sociedad constituye un objeto de estudio de gran importancia para las Ciencias Sociales y Humanas. En relación a la valoración epistémica del lenguaje y la importancia teórico-metodológica que han adquirido los estudios del discurso en los últimos años, donde se le otorga valor al lenguaje en uso y al hablante real por encima, muchas veces, del hablante ideal. En este sentido, el artículo presentado por Poblete representa un aporte significativo y con vigencia en la actualidad en el campo de la Lingüística Hispánica.

            La identificación de los marcadores discursivos considerando los valores, la frecuencia de uso, los niveles, la intencionalidad y clase social de quienes realizan los actos de habla permite un acercamiento de los estudios sociolinguisticos a la realidad cotidiana de la lengua y de sus usuarios. El artículo de Poblete resalta los elementos supraoracionales que constituyen la organización y estructura del discurso oral de los habitantes de la ciudad de Valdivia (Chile). Además, diferencia el uso que hacen los valdivianos de los marcadores discursivos y sus niveles según la clase social a la que pertenecen.

 

Dr. Luis Casimiro Perlaza

Universidad Austral de Chile

 



[1] ** Artículo publicado en Estudios Filológicos N° 33 (93-103), 1998





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