Algunas notas sobre oralidad, interculturalidad y educación

 

 

María Catrileo[*]

 

            Resumen

 

            Las sociedades donde domina la oralidad tienen hábitos comunicativos que les provee de una cosmovisión particular y distintiva. Es por eso que éstas sociedades, como la mapuche, no pueden ser incorporadas a las culturas mayoritarias, occidentalizadas y predominantemente escritas, sin respetar la cultura que las identifica. Una educación intercultural bilingüe es la herramienta que se necesita para lograr una integración que permita a los individuos actuar en la cultura de origen y en la que adquieren de modo legítimo y respetuoso.

            La historia de la humanidad está marcada por etapas que los historiadores, científicos e intelectuales han caracterizado como el desarrollo evolutivo de la civilización humana. Dentro de este contexto, Walter Ong (2000: 171), argumenta que los pueblos con mayor desarrollo “siempre” han sido comparados con los “primitivos” o los “salvajes” y, a manera de ilustración, menciona la obra conocida como Les Fonctions Mentales dans les Sociétés Inférieures, Las Funciones Mentales de las Sociedades Inferiores, de Lucien Lévy Bruhl, editada en 1910; The Mind of Primitive Man, La Mente del Hombre Primitivo, de Franz Boas, editada en 1922; y La Penseé Sauvage, El Pensamiento Salvaje de Claude Lévi-Strauss, editada en 1962. Los vocablos “inferior”, “primitivo” y “salvaje” indican nociones sesgadas que identifican a las sociedades originarias como carentes de una mentalidad con capacidad para el pensamiento racional y abstracto. Este prejuicio se traslada fácilmente al medio de comunicación o lengua oral utilizada aún por muchas culturas en la actualidad. El público, en general, y también los especialistas y estudiosos, incluyendo a los educadores, evalúan una cultura oral negativamente, destacando sus deficiencias mediante la comparación con su propio modo de vida. No obstante, las sociedades orales que todavía están presentes, valoran sus costumbres y tradiciones porque, a través de ellas, siguen recreando sus elementos culturales dentro de un espacio de mantención de su forma de vida.

            Los efectos que ha tenido la escritura en el pensamiento humano son beneficiosos y de gran valor patrimonial para las innumerables generaciones de personas en el mundo entero. Esta adquisición cultural ha contribuido a una mayor sistematización del pensamiento lógico y abstracto. Sin embargo, al comparar esta afirmación con el modo de pensar en las sociedades agrícolas, ganaderas y cazadoras, sin escritura, algunos autores como Peter Denny (1991: 66), están de acuerdo en que la única propiedad distintiva del pensamiento occidental que lo diferencia de las sociedades orales, es la descontextualización. Este concepto indica el manejo de información en que se desconectan algunos detalles, o bien se relegan a un segundo plano.

            En las sociedades en donde predomina la agricultura, la recolección y la caza, el pensamiento es más contextualizado, es decir, se realizan más conexiones con otras unidades de pensamiento. Los estudiosos concuerdan en que el pensamiento en la sociedad occidental, iniciado en la Grecia clásica, se orientó hacia una disminución de la contextualización que se intensificó

con la introducción de la escritura. Sin embargo, la causa general de la descontextualización, que puede ocurrir independientemente de la cultura escrita, es el aumento en tamaño de los grupos humanos donde ya no es posible compartir un conjunto común de información. En los grupos pequeños, la mayoría de las interacciones se producen en la familia y las personas conocidas por un largo periodo de tiempo. Cuando los grupos crecen, aumenta la interacción con otras personas ajenas al grupo, quienes no comparten los mismos conocimientos. Esta situación requiere entregar información desconocida a las personas que tienen una forma de vida diferente en sociedades de mayor tamaño.

            Para ilustrar los comienzos del pensamiento contextualizado, los investigadores han examinado los deícticos espaciales en varias lenguas, llegando a la conclusión que estos términos contextualizados que corresponden a “aquí”, “ahí”, “allí” y “allá” en español, son mayormente utilizados en grupos más pequeños en donde el contexto es más frecuentemente compartido. En cambio, hay una menor proporción de uso de estos deícticos espaciales en las lenguas que son propias de culturas socialmente más complejas. En relación con esto, el mapudungun es similar al español en sus distinciones espaciales con respecto a la ubicación del hablante: tüfa [aquí], tüfey [ahí], tie [allí] y üye [allá] (Catrileo, 1995).

            El pensamiento contextualizado de las sociedades orales, al contrario de lo que generalmente se cree, también es teórico. Sus miembros, a través de sus lenguas, describen los orígenes y las raíces de su existencia como grupo, por medio de mitos de creación tal como Treng Treng y Kay Kay en la sociedad mapuche. Además, estas sociedades poseen la capacidad de mantención de la información por medio de la fijación de los textos orales en la memoria. Estos han sido recreados e interpretados por oradores, chamanes y diversos creadores en los discursos sociopolíticos, rituales y artísticos que incluyen símbolos abstractos en su conceptualización, como también en las estructuras o fórmulas de comunión identitaria que son específicas para las categorías que cada lengua distingue.

            La vida de cada uno de nosotros está modelada por nuestro medio ambiente. Toda persona, en cualquier medio, es un ser humano influenciado por su familia, su comunidad, su país y su lengua. Cuando alguien enfrenta una nueva cultura o forma de vida, su reacción puede ser de enfado, frustración, miedo, risa, curiosidad, rechazo o confusión. Se adquiere una personalidad y una cultura en la niñez y para sobrevivir, una persona maneja las orientaciones perceptuales, las formas de cognición y los hábitos comunicativos de su propia cultura. Cuando el niño aprende español, inglés o mapudungun, las categorías y la gramática de su lengua lo predisponen a percibir y pensar de una manera particular y culturalmente distintiva. No obstante esta situación, es posible familiarizarse con estas percepciones variadas y las reglas que gobiernan el intercambio de símbolos y significados en cada grupo cultural. Una vez que se cumple esta tarea, es necesario enseñarlas y aprenderlas sobre la base del respeto y la voluntad suficiente para llegar a un mutuo entendimiento. La investigación hecha por algunos autores, aún cuando no es completa y generalizable, muestra que los métodos de solución de problemas también son diferentes en cada cultura (Lieberman, 1997). Pero en esta etapa es importante tener presente que en una sociedad en donde conviven varias culturas, cada aprendiz tiene que reconocerse como un ser cultural. Una vez que reconozca que es el producto de su propia cultura, se sentirá mejor preparado para enfrentar el comportamiento de las personas de otras culturas. Así las aceptará con menores prejuicios, o por lo menos en forma favorable, aumentando su interés por indagar más sobre ellas. Toda sociedad posee una cultura subjetiva, es decir, tiene formas particulares de visualizar el ambiente natural y social. Esto se muestra en las características propias de cada cultura reflejada en su historia, su lengua y sus tradiciones. La cultura aprendida orienta a las personas de un grupo étnico hacia un comportamiento en el cual perciben su propia conducta y la de los demás como algo especial. Estos patrones de comportamiento incluyen las habilidades, los hábitos y una predisposición para comportarse en el proceso de interacción con el medio social, a través de normas, roles, valores y actitudes que caracterizan a una persona que vive en un medio ambiente determinado.

Un aspecto importante dentro de cada cultura es la lengua utilizada por el grupo. La lengua está estrechamente relacionada con la forma como interpretamos la experiencia y las categorías cognoscitivas y afectivas que utilizamos para conceptualizar el mundo. En este sentido, muchas culturas orales indígenas, forzadas a adoptar patrones lingüísticos y culturales diferentes, han experimentado altos niveles de stress, una baja autoestima y una especie de desmoralización generalizada que en muchos casos no les permite visualizar expectativas más positivas. Considerando lo anterior, es necesario entregar información sobre nuevas tecnologías, fomentar habilidades, entregar marcos de referencia y perspectivas adecuadas para que los niños sean capaces de funcionar en dos o más medios sociales diferentes. Esto se logra desarrollando actitudes de valoración y respeto hacia la propia cultura y la forma de vida de los demás con la finalidad de poder vivir adecuadamente en un medio multicultural.

Es importante aumentar la autovaloración de los estudiantes que llegan a un centro educacional por primera vez. La escuela como institución constituye el escenario de un primer contacto con un valor diferente que no se ha fomentado dentro de las comunidades indígenas. La escuela se visualiza como algo ajeno que está allí para prestar algún beneficio en la enseñanza de la lecto-escritura del español. Generalmente, se considera al profesor como alguien que puede prestar ayuda y servir de puente de contacto interétnico, especialmente con las fuentes de trabajo cercanas, las instituciones formales de la ciudad, o en la redacción de cartas y completación de formularios para postular a algún tipo de beneficio social. En la actualidad, la situación descrita debe agregar otro componente constituido por los medios audiovisuales, especialmente la televisión, ya presente en muchos hogares indígenas. El televisor se considera como una forma de entretención, sin mayor preocupación sobre su uso por parte de los niños, la calidad de los contenidos de los diferentes programas y el tipo de influencia que eventualmente éstos pueden ejercer en el comportamiento de niños y jóvenes. Los educadores y la sociedad, en general, deben conocer la historia y la forma de vida de los estudiantes indígenas. La incorporación del estudio de la lengua y la cultura indígena en el currículum nacional, puede permitir a la sociedad de mayoría familiarizarse con los contenidos culturales de los grupos étnicos. Asimismo, estas minorías podrán estudiar su cultura en forma sistemática en actividades que les permitirán reforzar su identidad y, al mismo tiempo propiciar una mejor disposición para aprender los patrones culturales de la sociedad multiétnica en donde necesariamente deben convivir.

El concepto de cultura en su sentido científico-técnico, ha sido aplicado en forma insuficiente en la sala de clases. El concepto de cultura en un programa intercultural bilingüe no es aquel que se refiere solamente al refinamiento y la estética de las artes, sino la visión de la vida percibida desde dentro de una comunidad que comparte rituales, costumbres, tradiciones y también la mantención de una lengua distinta con diversos grados de manejo y fluidez. La educación intercultural bilingüe tiene como propósito principal preparar a las personas para funcionar adecuadamente en su cultura de origen y en la cultura que aprenden. En este sentido, todos los alumnos deberían tener la oportunidad de recibir los beneficios de este tipo de educación. Es nuestra responsabilidad, como educadores, reconocer el trauma que muchos de nuestros estudiantes experimentan en un medio formal distinto constituido por la escuela, y así tratar de asistirlos en su proceso de adaptación, de manera que la cultura diferente no se convierta en un obstáculo, sino en un refuerzo positivo en el proceso de enseñanza aprendizaje. Dentro de esta perspectiva, debemos familiarizarnos con el concepto de lengua y cultura y la forma en que se afectan una a otra en la mente humana. También necesitamos ampliar nuestros conocimientos sobre las diferencias culturales y la manera como ellas funcionan y se utilizan en el aula a través de la relación profesor-estudiante. Aquí, el mayor desafío está en la sala de clases en donde hay alumnos que manejan diferentes lenguas y diferentes dialectos sociales, en un medio académico en donde es preciso utilizar el dialecto estándar o dialecto formal de la lengua oficial, en nuestro caso el español.

Muchas veces, la variedad de culturas o formas de vida representadas en una sala de clases, resulta en un conjunto heterogéneo de valores, actitudes, conocimiento y reacciones que están en un marcado contraste con el conjunto cultural más sólido formado por el grupo de estudiantes más homogéneo que estudia, por ejemplo, las matemáticas o una lengua extranjera en su propio entorno lingüístico-cultural. El grupo heterogéneo requiere de mucho más información cultural que es esencial para su bienestar y para su sobrevivencia en la comunidad y en la escuela. Los administradores educacionales y los centros formadores de profesores deben utilizar los métodos apropiados de sensibilización cultural para lograr que, tanto maestros como alumnos puedan tomar conciencia de la diversidad de culturas dentro de la comunidad nacional. La sociedad de mayoría necesita aprender a apreciar al menos algunos rasgos lingüístico-culturales de la comunidad indígena como un conglomerado que ha habitado el territorio chileno desde antes de la llegada de otros habitantes. Al principio, esto significó para el indígena apropiarse de un espacio físico en donde tuvo que emplear técnicas de exploración y explotación que, aunque rudimentarias para los tiempos actuales, han contribuido en la acumulación de conocimientos y experiencias para la producción de alimentos, vestuarios y utilización de recursos en el cuidado de la salud y el ecosistema.

Por otra parte, existe conciencia en la comunidad indígena actual sobre la necesidad de adquirir nuevos conocimientos. Las tierras en propiedad ya no son suficientes para mantener una familia que aumenta a medida que crecen los hijos. Los suelos erosionados, la falta de tecnología agrícola, las divisiones ideológicas y de creencias al interior de las comunidades y la carencia de asistencia educacional suficiente produce en los jóvenes un sentimiento de frustración y por esta razón prefieren emigrar a las ciudades en busca de mejores horizontes. Todo esto, retarda cualquier intento unificado, sólido y permanente para fomentar aspiraciones más positivas en las familias. La comunidad indígena se encuentra inserta en el sistema educacional nacional, y como tal, debe someterse a todas sus formas de evaluación para tratar de competir en igualdad de condiciones con el resto de la población estudiantil. Es absolutamente necesario que los niños indígenas aprendan la lecto-escritura del español, de otro modo, no podrán adquirir los códigos formales del lenguaje oral y escrito para funcionar en forma eficiente en medios socioculturales diversos. Algunos han logrado este objetivo, llegando ahora en mayor número a los principales centros de capacitación, formación técnica y profesional universitaria. Aquellos alumnos indígenas con interés para seguir cultivando sus tierras y permanecer en el campo necesitan recibir la capacitación necesaria para aumentar sus conocimientos ancestrales sobre técnicas de desarrollo socioeconómico, y al mismo tiempo crear nuevas maneras de lograr una producción de mayor calidad. Los alumnos que demuestran intereses y habilidades especiales para continuar sus estudios necesitan la oportunidad de preparación adecuada para rendir las pruebas y cumplir con los requisitos de postulación a las diversas instituciones de formación técnica y profesional. Todo esto es posible de emprender, sin dejar de lado la mantención de las tradiciones culturales como grupo cohesionado.

Pero la educación intercultural tampoco debe convertirse en un sistema paternalista, o en una especie de labor de indulgencia para los grupos indígenas. Aunque estos fueron capaces de adaptarse perfectamente a la sociedad mayoritaria en los tiempos pasados después de la conquista, ahora necesitan desarrollar múltiples habilidades para manejar nuevos códigos y símbolos con el fin de funcionar mejor en su propio medio, así como en la sociedad de mayoría. A su vez, los niños de la sociedad de mayoría se beneficiarán de las amplias perspectivas y la mayor flexibilidad en áreas del conocimiento que puede ofrecer la educación intercultural. Los alumnos pueden llegar a ser más creativos y desarrollar un sentido de valoración y respeto de la diversidad en un mundo que tiende a homogeneizarse.

Los programas de preparación de profesores deben incluir, necesariamente, cursos sobre los contenidos culturales de los grupos humanos involucrados en el proceso educacional, estudios de lingüística y literatura comparada, metodologías de enseñanza de la lengua materna y enseñanza de la segunda lengua. Además, es necesario incorporar conocimientos teóricos y prácticos sobre antropología cultural aplicada a la educación, de tal forma que los maestros puedan decidir sobre los temas que deben incorporar al currículum y la metodología apropiada para enseñarlos. Los materiales didácticos y los recursos visuales y audiovisuales que se utilizarán para cumplir esta tarea, merecen también una atención especial. Independientemente de la diversidad de nuevos enfoques y medios de enseñanza utilizados en otros lugares, los materiales didácticos deben ser apropiados para la edad, características de los estudiantes y su tipo de manejo lingüístico en la sala de clases. Un libro elegido como texto de estudio, generalmente no abarca todo el comportamiento cultural. La preparación de los maestros debe considerar, también, la forma de selección de los materiales, los métodos y las técnicas adecuadas de la presentación de los conceptos y los valores que se destacarán en un determinado grupo de alumnos. Estas áreas requieren de un conocimiento especial, junto con las explicaciones necesarias para los diversos grupos de aprendices. La complementación e ilustración del material impreso debe realizarse sin emitir juicios valóricos, teniendo como objetivo, hacer que los alumnos se familiaricen con los contenidos culturales de un grupo distinto para entender su comportamiento, adquirir información y no necesariamente para llegar a formar parte de ese grupo.

Una vez que hayamos entendido la relación que existe entre el pensamiento, la cultura y la lengua, así como también las diferencias culturales, incluyendo las distancias y las similitudes, y la forma como éstas afectan al aprendizaje, habremos sentado las bases para que cada educador pueda incluir los aspectos de la cultura de sus alumnos en el currículum escolar. A través de los años, algunos hemos improvisado, poniendo en práctica la prueba de ensayo y error en un esfuerzo por encontrar los medios más efectivos para lograr que nuestros estudiantes se familiaricen y respeten las culturas orales indígenas con la finalidad de adquirir algunas herramientas necesarias para lograr un mayor conocimiento mutuo y un mejor rendimiento escolar. Con la adquisición de nuevas técnicas y metodologías de estudio que consideren la diversidad cultural oral y escrita en el currículum escolar, estaremos beneficiando a nuestra sociedad en el sentido

 



Bibliografía

 

Catrileo, María. 1995. "La determinación en mapudungun". Ponencia presentada en XI Seminario Nacional de Investigación y Enseñanza de la Lingüística (20-24 Noviembre), SOCHIL. Universidad del Bío-Bío, Chillán.

______. 2000. Actas Encuentro Educación Intercultural Bilingüe en el Area Español-Indígena en Chile. Valdivia, Chile: Convenio MINEDUC-UACH.

Catrileo, Molsow, Romo et. al. 1998. Informe Final y Propuesta Curricular Proyecto de Educación Intercultural Bilingue. Valdivia, Chile: Convenio MINEDUC-UACH.

Catrileo M., y Romo, L.. 2000. "Educación intercultural bilingüe en la X Región de Chile". En Revista CRECES Nº 5 - Volumen 18. Santiago, Chile: Editorial Trineo S.A. pp. 43-48.

Denny, Peter. 1991. "Rational thought in oral culture and literate decontextualization". En Olson D. y Torrance N. (eds.). 1991. Literacy and Orality. Cambridge. pp. 66-89.

Lieberman, Devorah. 1997. "Culture, Problem Solving and Pedagogical Style". En Samovar y Porter (eds.). 1997. Intercultural Communication, A Reader. Wadsworth, pp. 191-207.

ONG, Walter. 2000. Orality and Literacy. Routledge.

 

 

 

 

Nota a “Algunas notas sobre oralidad, interculturalidad y educación”

 

 

 

            En este número especial de Documentos Lingüísticos y Literarios, la reedición del artículo de María Catrileo “Algunas notas sobre oralidad, interculturalidad y educación” destaca como notable contribución a las interdisciplinas de la lingüística, literatura y educación.  Su autora, connotada académica de la Universidad Austral de Chile y conocida por su legado al conocimiento y estudio de la lengua mapuche, nos convoca como especialistas a triangular la oralidad, la interculturalidad y la educación.

            La oralidad constituye un ángulo ampliamente discutido desde una mirada interdisciplinar en general, y, en particular, desde la antropología cultural. En el estado del arte, María Catrileo advierte el sesgo y prejuicio de especialistas y estudiosos de las sociedades y culturas de tradición oral, que han contribuido a su valoración negativa y etnocentrista. Estos planteamientos interpelan a un debate amplio, no exento de divergencias, en virtud de las distintas estructuras de pensamiento, ideologías, estereotipos, creencias, y prejuicios reproducidos a través del discurso científico, incluso en la educación formal. Desde una mirada crítica, la autora de este artículo nos convoca al estudio de la lengua y la cultura, particularmente, en el caso de mapudungun, desde un enfoque de educación intercultural, concebido como “una visión de vida percibida desde dentro de una comunidad que comparte rituales, costumbres y tradiciones, y también la mantención de una lengua distinta con diversos grados de manejo y fluidez” preparando a las personas para interactuar eficazmente en la cultura de origen y en la cultura que aprenden.

            En Chile, solo en la última década se ha implementado el Programa Intercultural Bilingüe, con énfasis en la enseñanza de las lenguas indígenas con vitalidad lingüística en el contexto escolar; no obstante, solo rige para aquellos establecimientos con un 20% de matrícula indígena; por tanto, la educación intercultural es solo parcial y funcional, no está pensada para toda la sociedad. Coincidimos con María Catrileo en cuanto al papel de  las distintas instituciones académicas en la formación de los futuros profesores, quienes deben conocer los contenidos culturales de los grupos humanos involucrados en los procesos educacionales y las  metodologías de enseñanza de la lengua materna y enseñanzas de segundas lenguas, a fin de contribuir a la valoración y respeto de la diversidad cultural, en aulas, hoy en día, cada vez más multiculturales.

 

Dra. Cecilia Quintrileo Llancao

Universidad Austral de Chile

 



[*] *Artículo publicado en Documentos Lingüísticos y Literarios N° 24-25 (7-14), 2001-2002





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